Hermosillo, Sonora.- En México se estima que casi 80 mil muertes al año estén relacionadas con el consumo del tabaco, siendo el grupo más vulnerable al tabaquismo el que va entre los 12 y los 15 años de edad. Detrás de estos números está una economía que lo mantiene y lo fomenta, pero también es un arma económica la que puede frenar su incidencia, los impuestos.

Este hallazgo fue comprobado en el estudioAcelerando la fiscalidad efectiva al tabaco en México: Impuestos especiales, consumo, desigualdad y pobreza’, presentado por los investigadores Luis Huesca Reynoso y Linda Llamas Rembao del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

El estudio, convocado por Tobacconomics, forma parte de un proyecto global que coordina la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), y es apoyado por la fundación Bloomerg, cuyo objetivo primordial es incidir en políticas que reduzcan el consumo de  tabaco de manera internacional.

El trabajo de los investigadores del CIAD plantea cuatro escenarios posibles de impuestos para el país, con su respectivo impacto en la pobreza. ¿Por qué comenzar por aquí? Los motivos son varios.

En el contexto internacional el precio de los cigarros en México es notoriamente inferior en relación a los de otros países, y ha sufrido un rezago en cuanto a la actualización de sus impuestos, pues desde el 2011 no han sido actualizados.

Un segundo problema, se evidencia en la asignación de recursos para el combate a las enfermedades relacionadas al tabaquismo, pues México es uno de los países de América Latina con los niveles presupuestales de salud. Además, prevalece un ambiente de restricción presupuestal en los ingresos no tributarios.

Es decir, existe un índice alto de fumadores (16.4 por ciento en todo el país) y pocos recursos para combatir las enfermedades que genera el consumo del cigarro.

¿QUÉ IMPUESTOS TIENE YA EL TABACO?

Para comprender los escenarios de impuestos, la doctora Linda Llamas explicó de qué manera estos ya se incluyen al producto dentro del Impuesto del Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Al existir una tasa generalizada para el IVA, este no puede modificarse, así que las reformas propuestas van por el IEPS, mismo que tiene dos componentes, el impuesto específico y el ‘ad valorem’.

«La ley establece que por cada cigarro de una cajetilla se tienen que pagar $.35 centavos, a eso se le conoce como impuesto específico. Una cuota por cantidades que trae un paquete”, puntualizó.

Por otro lado, al IEPS se le adiciona el impuesto ‘ad valorem’, mismo que es porcentual y corresponde a un 160 por ciento. Adicional al IEPS, la cajetilla de cigarros cuenta con un costo adicional del 16 por ciento de IVA.

Las cifras de los impuestos parecen altas, pero al ser un producto de muy bajo costo, que ronda los $52 pesos, permite que sigan siendo asequibles para grandes sectores de la población, incluidos los adolescentes.

CIAD MIDE CUATRO ESCENARIOS DE IMPUESTOS

El primer escenario que propone el CIAD es la modificación del componente específico del impuesto, con un aumento de 1.35 pesos. El segundo, se refiere al incremento ‘ad valorem’ hasta en un 240 por ciento. Mientras que el tercero al aumento de ambos componentes en un 75 por ciento, lo cual los aumentaría en 260 por ciento y .80 por ciento.

El cuarto escenario es el más agresivo, y se refiere a pasar el componente ‘ad valorem’ a un 240 por ciento, y el específico a $2.35 pesos, lo cual ajustaría el precio interno a los niveles internacionales.

“Se busca que el precio ronde los $5 dólares, que es lo que cuestan en Estados Unidos. Por cierto, en China también tienen ese precio, que es el doble de lo que cuesta en México. Esto quiere decir que nuestro país tiene un rezago, y este proyecto trata de ponerlo a la luz”, puntualizó Huesca Reynoso.

LOS RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

Se encontró que los escenarios uno y dos no impactan en la pobreza, pues tienen un efecto mínimo. Se busca que el impuesto reduzca el consumo, pero no pasaría en todos los sectores al no afectaría a quienes tienen los recursos.

“En el escenario tres, quienes tienen ingresos más bajos reducirían su consumo cerca del 36 por ciento. Este es el que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que incrementaría el costo de la cajetilla a poco más de $4 dólares. Esto es lo que al menos México debe de hacer”, aseveró.

El investigador agregó que este porcentaje de reducción sería menor en quienes tienen más ingresos, sector en el que la incidencia se reduciría entre 21 y 22 por ciento. Con esta opción, el precio aumentaría casi un 43 por ciento, y pasaría de $52 a cerca de $74 pesos.

Ambos académicos afirmaron que lo ideal sería implementar el escenario cuatro, el cual sería el más agresivo y duplicaría el precio de la cajetilla, es decir llegaría a costar cerca de $5 dólares.

“Esto significaría que el Estado tendría más recursos para atender las enfermedades del tabaquismo. Además, se reduciría el consumo y la pobreza puede verse mitigada por un subsidio de ese mismo dinero”, detalló.

 

INVESTIGADORES PROPONEN REFORMA FISCAL

En el estudio, y basados en los resultados, los investigadores presentan una política pública de una reforma fiscal neutral con los recursos adicionales provenientes de esta misma, lo cual tiene como fin contribuir al combate de la pobreza en el país,  no solo en los hogares fumadores con esta condición.

En esta sugieren que los recursos fiscales provenientes del impuesto especial al tabaco se destinen a fortalecer los programas nacionales en salud contra las enfermedades del tabaquismo y asignar una transferencia a los grupos de población en pobreza.

El primer objetivo sugiere ampliar la cobertura de enfermedades provenientes del tabaquismo a través del Seguro Popular. Y que el uso del recurso se destine a habilitar un programa en salud para combatir dichos padecimientos, con un paquete integral de estudios especializados en la detección de dichos padecimientos.

El segundo sería también innovador para el país. Se refiere a la asignación de una transferencia a los grupos con pobreza, que consista en una canasta alimentaria a través de vales de despensa (food-stamps), mismos que pudieran canjearse por alimentos como huevo, frijol, leche y tortillas.

A LA ESPERA DE LAS CONDICIONES

El estudio está listo y la efectividad del impuesto al tabaco, comprobada. ¿Qué falta? Huesca Reynoso y Llamas Rembao aseguraron que encontrar las condiciones políticas favorables en el país es primordial en la promoción de su propuesta.

El escenario pudiera ser algo complicado, pues aseguran que las tabacaleras suelen ser protegidas con el pretexto de generar empleos, sin embargo el daño es mucho mayor.

“En el caso de Argentina, por ejemplo, es curioso pero se les apoya con el pretexto de que generan mucha derrama económica, y de que su país no compra todo lo que se produce. Casi la mitad de lo que recaudan lo regresan a manera de subsidio”, contextualizó Luis Huesca.

Ante la gravedad de las consecuencias que implica el tabaquismo, aseguraron que es momento de comenzar a ejercer presión para abordar iniciativas positivas a favor de la salud y economía de los mexicanos, para lo cual cuentan con el respaldo de Tobacconomics.

Las acciones ya comenzaron. Los investigadores del CIAD se encuentran realizando las gestiones correspondientes para poner en la agenda de políticos, y comunidad científica, el tema. La puesta en marcha de estas políticas significaría, como los resultados lo comprueban, la reducción del tabaquismo y el combate a la pobreza.

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